¿Quién fue Salvador Dalí?

Illustrated by Gregory Copeland
Translated by Yanitzia Canetti
Learn about the fascinating career of surrealist Salvador Dalí from his early life in Spain through his public life as an internationally famous artist in this exciting addition to the #1 New York Times Best-Selling series.

Conoce la fascinante carrera del surrealista Salvador Dalí, desde sus primeros años en España hasta su vida pública como artista de fama internacional, en este nuevo libro de la serie número uno en ventas del New York Times.


Most famous for his surrealist painting The Persistence of Memory and its melting clocks, Salvador Dalí combined his dreamlike ideas with his excellent technical skills to become one of the most famous artists of the twentieth century. Beyond painting, Dalí pursued the arts in many other mediums including sculpture, film, fashion, photography, architecture, and more. He was friends with many of his famous contemporaries, including Picasso, Bunuel, Miro, and Duchamp. Learn about the sometimes-shy man with the instantly recognizable upturned mustache in this book for young readers that details the life of one of modern art's most celebrated figures.

Más famoso por su pintura surrealista La persistencia de la memoria y sus relojes derretidos, Salvador Dalí combinó sus ideas oníricas con sus excelentes habilidades técnicas para convertirse en uno de los artistas más famosos del siglo XX. Más allá de la pintura, Dalí se dedicó a las artes en muchos otros medios, como la escultura, el cine, la moda, la fotografía, la arquitectura y más. Era amigo de muchos de sus contemporáneos famosos, incluidos Picasso, Buñuel, Miró y Duchamp. Aprende sobre el hombre a veces tímido, con un bigote reconocible al instante, en este libro para lectores jóvenes que detalla la vida de una de las figuras más célebres del arte moderno.
¿Quién fue
Salvador Dalí?
 
Un hombre bien vestido con un bastón sube las escaleras del metro de París (el metro subterráneo). Su cabello flota al viento y lleva su bigote peinado a la perfección. Mientras mira directamente a la cámara de un fotógrafo, un grupo de parisinos se detiene a mirarlo. O, más exactamente, miran al oso hormiguero grande y peludo que lleva atado a una cuerda.

Salvador Dalí ya era una celebridad cuando se le tomó la foto en 1969. Era un pintor de fama mundial conocido por usar la imagen de una cosa para representar otra. Esto se llama simbolismo. También era famoso por su forma de vida única y su bigote, que llevaba delgado y peinado para que cada una de las puntas exteriores apuntara hacia arriba a ambos lados de su nariz. Salvador tenía un amigo al que había apodado “el oso hormiguero”. ¿Estaría rindiendo honores a su amigo al pasear con un oso hormiguero real? O tal vez estaba siendo él mismo.

De niño, había decidido demostrar que era diferente a los demás. Y durante su larga vida, le mostró al mundo lo especial que era en todos los campos que abordó. Se convirtió en pintor, cineasta, escritor, escultor y mucho más.

Y resulta que el fotógrafo no captó accidentalmente la aparición de un hombre en traje con un animal inesperado en una concurrida calle de la ciudad. Esta escena inusual en realidad fue planeada con mucha anticipación. Al igual que las personas influyentes en las redes sociales de hoy, Salvador sabía cómo configurar la toma perfecta en el ángulo correcto en el momento adecuado. Sabía cómo hacer que todos hablaran de él y de su arte. Y le encantaba sorprender a la gente.

Salvador fue uno de los artistas más famosos y distinguidos del siglo XX. Al igual que su arte, su personalidad era emocionante y audaz. Le gustaba que la gente cuestionara su estilo inusual. Quería que se dieran cuenta de que algunas obras de arte, al igual que algunas personas, requieren de un análisis más profundo.
 
 
 
CAPÍTULO 1
Su vida en España
 
Salvador Dalí, cuyo nombre completo era Salvador Felipe Jacinto Dalí y Domènech, nació el 11 de mayo de 1904, en la ciudad de Figueres, España. La ciudad se encuentra en la esquina noreste del país, en Cataluña, cerca de la frontera francesa. Su madre se llamaba Felipa Domènech i Ferrés. Su padre, Salvador Dalí Cusi, era un abogado que en ocasiones podía ser muy estricto. La familia, que incluía a la abuela de Salvador y a su tía Catalina, hablaba el idioma catalán.

Apenas 9 meses antes de que Salvador naciera, su hermano mayor, a quien también habían nombrado Salvador, había muerto de una gastroenteritis estomacal o infección justo antes de cumplir dos años. Al segundo Salvador le dieron la ropa de su hermano para vestirse y sus juguetes para jugar. De alguna manera, sus padres lo trataron como otra versión de su hijo primogénito, que ya no estaba con ellos.

Cuando Salvador tenía tres años, nació su hermana, Anna María. Un año más tarde, comenzó la escuela. Al cumplir los seis años, sus padres lo trasladaron a una escuela privada, y también tomó clases de francés, el idioma que usaría durante la mayor parte de su vida adulta.

Pero Salvador nunca se interesó mucho por la escuela y deseaba poder pasar su tiempo dibujando. Mientras estaba en clase, a menudo miraba por la ventana o hacia el techo y soñaba despierto. Miraba las nubes o las grietas de la pintura en el aula y encontraba formas ocultas e imaginaba detalles que eran mucho más atractivos para él que sus lecciones.

Su madre alentó el interés de su hijo por el arte desde una temprana edad. Su abuelo había sido un hombre de arte que creaba hermosos peines para el cabello, abanicos y bastones. Y ella vio algo de esa creatividad en su hijo.

A diferencia de los otros niños de su clase, Salvador iba a la escuela con trajes azules de marinero y zapatos con botones plateados. ¡A veces incluso llevaba un pequeño bastón! Cuando se hizo mayor, le gustaba vestirse y lucir elegante. Era importante para él no ser comparado ni confundido con el primogénito Salvador. No le importaba ser diferente o destacarse, siempre y cuando pudiera ser él mismo.

En 1912, cuando tenía 8 años, la familia se mudó a una casa más grande en la que Salvador pudo tener su propio estudio de arte en un viejo cuarto de lavandería, en el ático. Fue allí donde, además de dibujar, Salvador comenzó a practicar cómo guiñar un ojo y sonreír. Se dijo a sí mismo: “¡Salvador Dalí! ¡Ya lo sabes! ¡Si juegas a ser un genio, te convertirás en uno!”. Incluso a esta edad, su padre vio lo creativo que era el joven soñador. Él decía: “Tengo un hijo que no presta la más mínima atención a la realidad”. A su padre le preocupaba que Salvador fuera artista en lugar de algo más respetable, como maestro o abogado.

En esa época Salvador pintó su primer paisaje, una imagen de la ciudad de Figueres, en la que usó pintura al óleo sobre un pedazo de cartón. Esta pintura, llamada Paisaje, muestra cipreses, tejados rojos y pájaros en el cielo. Las primeras imágenes de Salvador fueron de su ciudad natal y también del pueblo pesquero de Cadaqués, donde su familia pasaba sus vacaciones de verano. Salvador amaba la costa rocosa y los barcos atracados en el puerto de Cadaqués.

En Cadaqués, Salvador encontró su primer mentor en el amigo de la familia Ramón Pichot. (Un mentor es alguien con habilidades y experiencia en una materia determinada, que entrena o aconseja a otra persona). Pichot fue un pintor que trabajó en el estilo impresionista, desarrollado en Francia durante la segunda mitad del siglo XIX. Los pintores impresionistas utilizaron un estilo amplio y rápido, con pinceladas que se ven fácilmente y colores que a menudo son brillantes. Trataban de capturar la impresión, o el sentimiento, de un momento en el tiempo, en lugar de una imagen realista de sus sujetos. Ramón Pichot le aseguró al padre de Salvador que el arte era el camino correcto para su talentoso hijo.

A los doce años, Salvador asistió al Instituto Figueres, que era como una escuela secundaria estadounidense, destinada a prepararlo para una futura carrera. Su padre también lo matriculó en la Escuela Municipal de Dibujo. Allí, tomó lecciones de dibujo de Juan Núñez Fernández, quien vio lo talentoso que era Salvador. Pensaba que el joven podría convertirse en un pintor exitoso. Y eso era lo único que Salvador había deseado ser. Ahora toda su familia creía en su talento y en su sueño. Justo un año después, en 1917, el padre de Salvador organizó una exposición de sus dibujos en su casa.
 
 
CAPÍTULO 2
Los comienzos de un artista

Aunque Juan Núñez Fernández y la familia de Salvador le dieron todo su apoyo, Salvador pensaba que era más importante parecerse a un artista que serlo realmente. Así, se dejó crecer el pelo y practicaba haciendo muecas frente al espejo.

La pintura de Salvador Dalí comenzó a mostrar la influencia de su amigo Ramón Pichot y de los pintores impresionistas. Cuando tenía alrededor de catorce años, pintó La mujer del cántaro, una obra cuya luz y color son claramente del estilo impresionista.

Aunque Salvador se estaba familiarizando con los pintores modernos de su tiempo, admiraba a los pintores conocidos como los viejos maestros, artistas que vivieron en Europa antes de 1800, entre ellos: Rembrandt, Leonardo da Vinci, Miguel Ángel, Johannes Vermeer y Diego Velázquez. En 1919, cuando tenía 15 años, Salvador escribió un ensayo sobre Leonardo da Vinci afirmando que pensaba que Da Vinci era “el más grande maestro de la pintura, un alma que sabía estudiar, inventar, crear con ardor [amor], pasión y energía”. Y cuando finalmente pudo dejarse crecer el bigote, fue en parte en homenaje al gran maestro español Velázquez.

Ese mismo año, la obra de Salvador formó parte de una exposición colectiva, o muestra, realizada en el vestíbulo del Teatro Municipal de Figueres. ¡Este fue su primer show público! Aunque esta fue una época emocionante para Salvador, en 1921 experimentó una profunda tragedia. Su madre murió de cáncer poco después de enfermar. Salvador quedó devastado.
Cuando su padre se casó con su tía Catalina.
 
Diego Velázquez (1599--1660)
 
Diego Rodríguez de Silva y Velázquez nació en Sevilla, Andalucía, España. Comenzó a formarse como pintor cuando tenía alrededor de doce años. Fue uno de los primeros artistas en pintar escenas realistas de bodegones de cocina, pero después, se dedicó a pintar imágenes religiosas, así como retratos. Utilizó un estilo de iluminación dramática, mostrando un alto contraste, o diferencia, entre las partes claras y oscuras de sus pinturas.

Velázquez se convirtió en el pintor del rey Felipe IV de España y pintó muchos retratos de otros miembros de la familia real. El más famoso de ellos es Las meninas, terminado en 1656. Incluye un retrato de la joven princesa Margarita Teresa, así como los retratos reflejados del rey Felipe IV y Mariana de Austria, vistos en un espejo sobre la cabeza de la princesa.

Velázquez es recordado como el artista principal del Siglo de Oro español, que duró desde 1492 hasta 1681.

Salvador se acercó mucho más a su hermana de 14 años, Anna María. Un autorretrato, completado por esa época, muestra a un Salvador serio de 17 años con patillas largas, cabello largo y un cuello cómicamente alargado.

En 1922, Salvador ingresó en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, en Madrid. Se mudó a una habitación en la residencia de estudiantes. Allí conoció a otros jóvenes estudiantes creativos, entre ellos al poeta Federico García Lorca y al futuro cineasta Luis Buñuel.

Salvador comenzó a experimentar con su estilo personal. Se dejó crecer más el cabello y llamó la atención con el tipo de ropa que usaba. A menudo se le veía con una capa larga, un abrigo de terciopelo y un sombrero grande. Aunque quería parecer extravagante, en realidad era muy tímido. Cuando sus compañeros se burlaban de él, pasaba tiempo solo en el Museo del Prado copiando las pinturas de los antiguos maestros. Todos los domingos, visitaba el museo. “Lápiz en mano, yo analizaba las grandes obras maestras”, dijo más tarde.

También comenzó a experimentar con su estilo de pintura. Un año antes, en 1921, Ramón Pichot había mostrado a Salvador pinturas de estilo cubista.

El Museo del Prado
 
Fundado en 1819 en Madrid, el Prado es el museo nacional de España. Es uno de los museos de arte más famosos e importantes del mundo. El Prado es el hogar de dibujos, grabados, esculturas, y más de ocho mil pinturas. Hay pinturas de artistas como Peter Paul Rubens, Tiziano y Hieronymus Bosch. Pero lo más destacado para muchos son las obras de los pintores españoles El Greco, Francisco Goya y más de sesenta obras de Diego Velázquez, incluida su obra maestra Las meninas.

Este era un estilo de pintura muy moderno, diferente a todos los anteriores. El cubismo intentó mostrar más imágenes tridimensionales sobre lienzo. Una pintura de una persona u objeto en este estilo se parece a un collage reensamblado. Un collage es una obra de arte en la que se pegan diferentes tipos de materiales en una superficie para crear una imagen. Uno de los primeros cuadros cubistas había sido creado en 1907 por otro artista español, Pablo Picasso.

Picasso había cofundado el movimiento cubista con el artista francés Georges Braque. Y Salvador estaba listo para explorar las ideas de este estilo. En 1923, pintó su propio Autorretrato cubista. En esta pintura, el rostro de Salvador está casi oculto en un rompecabezas de ángulos y formas. La imagen es completamente moderna. Salvador miraba hacia el futuro.
© Paula K. Manzanero
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Learn about the fascinating career of surrealist Salvador Dalí from his early life in Spain through his public life as an internationally famous artist in this exciting addition to the #1 New York Times Best-Selling series.

Conoce la fascinante carrera del surrealista Salvador Dalí, desde sus primeros años en España hasta su vida pública como artista de fama internacional, en este nuevo libro de la serie número uno en ventas del New York Times.


Most famous for his surrealist painting The Persistence of Memory and its melting clocks, Salvador Dalí combined his dreamlike ideas with his excellent technical skills to become one of the most famous artists of the twentieth century. Beyond painting, Dalí pursued the arts in many other mediums including sculpture, film, fashion, photography, architecture, and more. He was friends with many of his famous contemporaries, including Picasso, Bunuel, Miro, and Duchamp. Learn about the sometimes-shy man with the instantly recognizable upturned mustache in this book for young readers that details the life of one of modern art's most celebrated figures.

Más famoso por su pintura surrealista La persistencia de la memoria y sus relojes derretidos, Salvador Dalí combinó sus ideas oníricas con sus excelentes habilidades técnicas para convertirse en uno de los artistas más famosos del siglo XX. Más allá de la pintura, Dalí se dedicó a las artes en muchos otros medios, como la escultura, el cine, la moda, la fotografía, la arquitectura y más. Era amigo de muchos de sus contemporáneos famosos, incluidos Picasso, Buñuel, Miró y Duchamp. Aprende sobre el hombre a veces tímido, con un bigote reconocible al instante, en este libro para lectores jóvenes que detalla la vida de una de las figuras más célebres del arte moderno.

Excerpt

¿Quién fue
Salvador Dalí?
 
Un hombre bien vestido con un bastón sube las escaleras del metro de París (el metro subterráneo). Su cabello flota al viento y lleva su bigote peinado a la perfección. Mientras mira directamente a la cámara de un fotógrafo, un grupo de parisinos se detiene a mirarlo. O, más exactamente, miran al oso hormiguero grande y peludo que lleva atado a una cuerda.

Salvador Dalí ya era una celebridad cuando se le tomó la foto en 1969. Era un pintor de fama mundial conocido por usar la imagen de una cosa para representar otra. Esto se llama simbolismo. También era famoso por su forma de vida única y su bigote, que llevaba delgado y peinado para que cada una de las puntas exteriores apuntara hacia arriba a ambos lados de su nariz. Salvador tenía un amigo al que había apodado “el oso hormiguero”. ¿Estaría rindiendo honores a su amigo al pasear con un oso hormiguero real? O tal vez estaba siendo él mismo.

De niño, había decidido demostrar que era diferente a los demás. Y durante su larga vida, le mostró al mundo lo especial que era en todos los campos que abordó. Se convirtió en pintor, cineasta, escritor, escultor y mucho más.

Y resulta que el fotógrafo no captó accidentalmente la aparición de un hombre en traje con un animal inesperado en una concurrida calle de la ciudad. Esta escena inusual en realidad fue planeada con mucha anticipación. Al igual que las personas influyentes en las redes sociales de hoy, Salvador sabía cómo configurar la toma perfecta en el ángulo correcto en el momento adecuado. Sabía cómo hacer que todos hablaran de él y de su arte. Y le encantaba sorprender a la gente.

Salvador fue uno de los artistas más famosos y distinguidos del siglo XX. Al igual que su arte, su personalidad era emocionante y audaz. Le gustaba que la gente cuestionara su estilo inusual. Quería que se dieran cuenta de que algunas obras de arte, al igual que algunas personas, requieren de un análisis más profundo.
 
 
 
CAPÍTULO 1
Su vida en España
 
Salvador Dalí, cuyo nombre completo era Salvador Felipe Jacinto Dalí y Domènech, nació el 11 de mayo de 1904, en la ciudad de Figueres, España. La ciudad se encuentra en la esquina noreste del país, en Cataluña, cerca de la frontera francesa. Su madre se llamaba Felipa Domènech i Ferrés. Su padre, Salvador Dalí Cusi, era un abogado que en ocasiones podía ser muy estricto. La familia, que incluía a la abuela de Salvador y a su tía Catalina, hablaba el idioma catalán.

Apenas 9 meses antes de que Salvador naciera, su hermano mayor, a quien también habían nombrado Salvador, había muerto de una gastroenteritis estomacal o infección justo antes de cumplir dos años. Al segundo Salvador le dieron la ropa de su hermano para vestirse y sus juguetes para jugar. De alguna manera, sus padres lo trataron como otra versión de su hijo primogénito, que ya no estaba con ellos.

Cuando Salvador tenía tres años, nació su hermana, Anna María. Un año más tarde, comenzó la escuela. Al cumplir los seis años, sus padres lo trasladaron a una escuela privada, y también tomó clases de francés, el idioma que usaría durante la mayor parte de su vida adulta.

Pero Salvador nunca se interesó mucho por la escuela y deseaba poder pasar su tiempo dibujando. Mientras estaba en clase, a menudo miraba por la ventana o hacia el techo y soñaba despierto. Miraba las nubes o las grietas de la pintura en el aula y encontraba formas ocultas e imaginaba detalles que eran mucho más atractivos para él que sus lecciones.

Su madre alentó el interés de su hijo por el arte desde una temprana edad. Su abuelo había sido un hombre de arte que creaba hermosos peines para el cabello, abanicos y bastones. Y ella vio algo de esa creatividad en su hijo.

A diferencia de los otros niños de su clase, Salvador iba a la escuela con trajes azules de marinero y zapatos con botones plateados. ¡A veces incluso llevaba un pequeño bastón! Cuando se hizo mayor, le gustaba vestirse y lucir elegante. Era importante para él no ser comparado ni confundido con el primogénito Salvador. No le importaba ser diferente o destacarse, siempre y cuando pudiera ser él mismo.

En 1912, cuando tenía 8 años, la familia se mudó a una casa más grande en la que Salvador pudo tener su propio estudio de arte en un viejo cuarto de lavandería, en el ático. Fue allí donde, además de dibujar, Salvador comenzó a practicar cómo guiñar un ojo y sonreír. Se dijo a sí mismo: “¡Salvador Dalí! ¡Ya lo sabes! ¡Si juegas a ser un genio, te convertirás en uno!”. Incluso a esta edad, su padre vio lo creativo que era el joven soñador. Él decía: “Tengo un hijo que no presta la más mínima atención a la realidad”. A su padre le preocupaba que Salvador fuera artista en lugar de algo más respetable, como maestro o abogado.

En esa época Salvador pintó su primer paisaje, una imagen de la ciudad de Figueres, en la que usó pintura al óleo sobre un pedazo de cartón. Esta pintura, llamada Paisaje, muestra cipreses, tejados rojos y pájaros en el cielo. Las primeras imágenes de Salvador fueron de su ciudad natal y también del pueblo pesquero de Cadaqués, donde su familia pasaba sus vacaciones de verano. Salvador amaba la costa rocosa y los barcos atracados en el puerto de Cadaqués.

En Cadaqués, Salvador encontró su primer mentor en el amigo de la familia Ramón Pichot. (Un mentor es alguien con habilidades y experiencia en una materia determinada, que entrena o aconseja a otra persona). Pichot fue un pintor que trabajó en el estilo impresionista, desarrollado en Francia durante la segunda mitad del siglo XIX. Los pintores impresionistas utilizaron un estilo amplio y rápido, con pinceladas que se ven fácilmente y colores que a menudo son brillantes. Trataban de capturar la impresión, o el sentimiento, de un momento en el tiempo, en lugar de una imagen realista de sus sujetos. Ramón Pichot le aseguró al padre de Salvador que el arte era el camino correcto para su talentoso hijo.

A los doce años, Salvador asistió al Instituto Figueres, que era como una escuela secundaria estadounidense, destinada a prepararlo para una futura carrera. Su padre también lo matriculó en la Escuela Municipal de Dibujo. Allí, tomó lecciones de dibujo de Juan Núñez Fernández, quien vio lo talentoso que era Salvador. Pensaba que el joven podría convertirse en un pintor exitoso. Y eso era lo único que Salvador había deseado ser. Ahora toda su familia creía en su talento y en su sueño. Justo un año después, en 1917, el padre de Salvador organizó una exposición de sus dibujos en su casa.
 
 
CAPÍTULO 2
Los comienzos de un artista

Aunque Juan Núñez Fernández y la familia de Salvador le dieron todo su apoyo, Salvador pensaba que era más importante parecerse a un artista que serlo realmente. Así, se dejó crecer el pelo y practicaba haciendo muecas frente al espejo.

La pintura de Salvador Dalí comenzó a mostrar la influencia de su amigo Ramón Pichot y de los pintores impresionistas. Cuando tenía alrededor de catorce años, pintó La mujer del cántaro, una obra cuya luz y color son claramente del estilo impresionista.

Aunque Salvador se estaba familiarizando con los pintores modernos de su tiempo, admiraba a los pintores conocidos como los viejos maestros, artistas que vivieron en Europa antes de 1800, entre ellos: Rembrandt, Leonardo da Vinci, Miguel Ángel, Johannes Vermeer y Diego Velázquez. En 1919, cuando tenía 15 años, Salvador escribió un ensayo sobre Leonardo da Vinci afirmando que pensaba que Da Vinci era “el más grande maestro de la pintura, un alma que sabía estudiar, inventar, crear con ardor [amor], pasión y energía”. Y cuando finalmente pudo dejarse crecer el bigote, fue en parte en homenaje al gran maestro español Velázquez.

Ese mismo año, la obra de Salvador formó parte de una exposición colectiva, o muestra, realizada en el vestíbulo del Teatro Municipal de Figueres. ¡Este fue su primer show público! Aunque esta fue una época emocionante para Salvador, en 1921 experimentó una profunda tragedia. Su madre murió de cáncer poco después de enfermar. Salvador quedó devastado.
Cuando su padre se casó con su tía Catalina.
 
Diego Velázquez (1599--1660)
 
Diego Rodríguez de Silva y Velázquez nació en Sevilla, Andalucía, España. Comenzó a formarse como pintor cuando tenía alrededor de doce años. Fue uno de los primeros artistas en pintar escenas realistas de bodegones de cocina, pero después, se dedicó a pintar imágenes religiosas, así como retratos. Utilizó un estilo de iluminación dramática, mostrando un alto contraste, o diferencia, entre las partes claras y oscuras de sus pinturas.

Velázquez se convirtió en el pintor del rey Felipe IV de España y pintó muchos retratos de otros miembros de la familia real. El más famoso de ellos es Las meninas, terminado en 1656. Incluye un retrato de la joven princesa Margarita Teresa, así como los retratos reflejados del rey Felipe IV y Mariana de Austria, vistos en un espejo sobre la cabeza de la princesa.

Velázquez es recordado como el artista principal del Siglo de Oro español, que duró desde 1492 hasta 1681.

Salvador se acercó mucho más a su hermana de 14 años, Anna María. Un autorretrato, completado por esa época, muestra a un Salvador serio de 17 años con patillas largas, cabello largo y un cuello cómicamente alargado.

En 1922, Salvador ingresó en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, en Madrid. Se mudó a una habitación en la residencia de estudiantes. Allí conoció a otros jóvenes estudiantes creativos, entre ellos al poeta Federico García Lorca y al futuro cineasta Luis Buñuel.

Salvador comenzó a experimentar con su estilo personal. Se dejó crecer más el cabello y llamó la atención con el tipo de ropa que usaba. A menudo se le veía con una capa larga, un abrigo de terciopelo y un sombrero grande. Aunque quería parecer extravagante, en realidad era muy tímido. Cuando sus compañeros se burlaban de él, pasaba tiempo solo en el Museo del Prado copiando las pinturas de los antiguos maestros. Todos los domingos, visitaba el museo. “Lápiz en mano, yo analizaba las grandes obras maestras”, dijo más tarde.

También comenzó a experimentar con su estilo de pintura. Un año antes, en 1921, Ramón Pichot había mostrado a Salvador pinturas de estilo cubista.

El Museo del Prado
 
Fundado en 1819 en Madrid, el Prado es el museo nacional de España. Es uno de los museos de arte más famosos e importantes del mundo. El Prado es el hogar de dibujos, grabados, esculturas, y más de ocho mil pinturas. Hay pinturas de artistas como Peter Paul Rubens, Tiziano y Hieronymus Bosch. Pero lo más destacado para muchos son las obras de los pintores españoles El Greco, Francisco Goya y más de sesenta obras de Diego Velázquez, incluida su obra maestra Las meninas.

Este era un estilo de pintura muy moderno, diferente a todos los anteriores. El cubismo intentó mostrar más imágenes tridimensionales sobre lienzo. Una pintura de una persona u objeto en este estilo se parece a un collage reensamblado. Un collage es una obra de arte en la que se pegan diferentes tipos de materiales en una superficie para crear una imagen. Uno de los primeros cuadros cubistas había sido creado en 1907 por otro artista español, Pablo Picasso.

Picasso había cofundado el movimiento cubista con el artista francés Georges Braque. Y Salvador estaba listo para explorar las ideas de este estilo. En 1923, pintó su propio Autorretrato cubista. En esta pintura, el rostro de Salvador está casi oculto en un rompecabezas de ángulos y formas. La imagen es completamente moderna. Salvador miraba hacia el futuro.

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© Paula K. Manzanero
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